sábado, 23 de marzo de 2013

A 37 años del golpe genocida: Contra la impunidad de ayer y de hoy


MARCHAMOS JUNTO AL ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA. NOS ENCONTRAMOS 15:30HS EN EL CONGRESO.


A 37 años del golpe militar, repudiamos la dictadura genocida que, a costa de la san­gre de nuestro pueblo impuso la entrega, el endeudamiento, la explotación y el ham­bre, y denunciamos a los grupos económi­cos y sectores políticos que la planificaron, la dirigieron y la sostuvieron, a las patronales y burócratas sindicales que entregaron compañeros, a la cúpula de la Iglesia que los bendijo, a los jueces cómplices y al imperialismo Yanki que promovió este tipo de gobiernos en toda Latinoamerica con el operativo Condor. Entendemos que el golpe tuvo como objetivo implementar un plan económico que el gobierno de Isabel Perón no pudo imponer. Este fue el golpe de las multinacionales y la burguesía monopólica local contra la clase obrera y sus organizaciones. Hoy, muy lejos de haberse hecho justicia por todos y cada uno de los 30000 desapa­recidos y de condenarse a todos y cada uno de los responsables y ejecutores de plan genocida, el gobierno de Cristina Kirch­ner continúa reproduciendo la impunidad, aunque el monopolio oficial de propaganda intente maquillar haciendo supuestamente de los derechos Humanos uno de los pilares primordiales de su política “progresista”. Lo cierto es que en la actualidad, los datos concretos que surgen de las investigacio­nes hechas por los organismos históricos de DDHH que lucharon y luchan por la verdad (y no compran su doble discurso), demuestran que cientos de causas están literalmente paralizadas y que en la gran mayoría de los casos esas causas están en manos de jueces y fiscales que provienen de la dic­tadura, son amigos, so­cios o fami­liares de los genocidas. Y en aquellos que se pregona la voluntad de juzgar a los represores se lo hace con unos pocos, emblemáticos de cada campo o a los reconocidos por los sobrevivientes, sin llegar a la totalidad de aquellos que fueron destinados durante el “proceso” a depen­dencias oficiales que funcionaban como campos de concentración y que participa­ban de las sesiones de vejamiento, tortura y muerte. Pero esto es solo una parte de la justicia que queremos, también tenemos que hacer justicia contra quienes produjeron el mayor genocidio económico en el país. Condenando a la miseria al pueblo. El gobierno nacional (a través de su se­cretaria de DDHH) tampoco aporta a las causas los listados de personal de todos los centros de detención que posee en sus archivos, no está en su agenda bregar por el procesamiento de todos. Existe algo en esto y es la decisión política de no llevar a fondo el juzgamiento a todos los represo­res, sino juzgar a unos pocos, emblemáticos en algunos casos, para limpiar la imagen de las fuerzas represivas que siguen teniendo en sus filas a los genocidas de ayer y a los de hoy, intentando dar vuelta la página de la historia. No es casual que este gobierno, que des­embarca poco después de la pueblada del 2001, con el claro objetivo de neutralizar la rebelión popular y recomponer el estado, deba otorgar concesiones al pueblo y entre ellas intente apropiarse de las luchas históricas que pertenecen al pue­blo que busca día a día poner tras las rejas a todos y cada uno de los genocidas. Lo cier­to es que hoy ante la fenomenal crisis inter­nacional, el gobierno de Cristina Kirchner necesita reforzar las herramientas de repre­sión contra los trabajadores y el pueblo para cargar sobre sus espaldas ajustes, tarifazos y topes salariales. Para ello impulso la bo­chornosa “ley antiterrorista”, instrumento para reprimir la lucha popular, sumado a la persecución judicial, el encarcelamiento de militantes y las tareas de espionaje sobre las organizaciones populares que han sido su constante desde el 2003 hasta hoy. La verdadera práctica del gobierno de Cristina F de Kirchner es la sistemática criminaliza­ción de la protesta y las cifras hablan por sí solas: más de 4000 luchadores procesados y 18 luchadores asesinados, además de contar con el récord de presos políticos durante los gobiernos constitucionales desde 1983. Hoy a 37 años del golpe, el camino autén­tico de justicia por los 30000 es el que el pueblo forjará con su lucha y tomando el camino de la generación del 70, el que hoy vive en los pueblos que dicen no a la mega­minería, en la lucha de los docentes, los tra­bajadores de la línea 60, la de los familiares del crimen de la línea Sarmiento y tantas otras que se dan a lo largo y ancho de la Argentina. Porque reivindicamos la lucha que los compañeros dieron y la de todos los hombres y mujeres que actualmente enfrentan la explotación, sumamos nuestro aporte a la rebelión con la defensa legal y política de los que luchan por la liberación. Hoy más que nunca debemos responder ante esta situación con unidad, organización y lucha. 30.000 compañeros detenidos - desaparecidos ¡PRESENTES! Cárcel ya a todos los genocidas Inmediata apertura de todos los archivos de la dictadura NO A LA IMPUNIDAD DE AYER Y DE HOY No a la ley antiterrorista No a la criminalización de la protesta Basta de ajuste, saqueo y represión Aparición con vida de Julio López

jueves, 21 de marzo de 2013

Conferencia de Prensa VIERNES 22 DE MARZO 12 HS - HOTEL BAUEN: CONFERENCIA DE PRENSA DEL ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

El Encuentro Memoria Verdad y Justicia ratifica su convocatoria a marchar el próximo 24 de marzo, desde Congreso hasta Plaza de Mayo a las 15:30 hs, en repudio al golpe genocida de 1976, bajo la consigna “No la Impunidad de Ayer y de Hoy”. El Encuentro Memoria Verdad y Justicia ha realizado, en forma independiente de los gobiernos de turno, su acto en repudio al golpe genocida en forma ininterrumpida todos los 24 de marzo desde 1996. El gobierno nacional, a través del agrupamiento "Unidos y Organizados" y tras la figura de algunos organismos de derechos humanos oficialistas, ha convocado a concentrarse a partir de las 14 horas en Av. de Mayo y 9 de Julio, para hacer su acto recién cuatro horas después. Según declaraciones públicas de sus organizadores, tienen previsto terminar pasadas las 19hs. Denunciamos la patoteada oficial prevista para el próximo 24 de marzo, con la que se pretende bloquear la realización del acto independiente del gobierno y acallar la denuncia de la impunidad de ayer y de hoy. . En la misma conferencia de prensa, se anunciará también la presentación de una acción colectiva de habeas corpus con el objetivo de conocer el paradero de los familiares, compañeros y amigos que fueron secuestrados durante el genocidio y hasta la fecha se encuentran desaparecidos. La presentación de habeas corpus en la actualidad mantiene total vigencia ya que en estos 37 años no se ha dado una sola pista del destino de nuestros compañeros. 30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTE!!!! ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Gacetilla de Prensa – ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Publicado el 14/03/2013 El Encuentro Memoria Verdad y Justicia ratifica su convocatoria a marchar el próximo 24 de marzo, desde Congreso hasta Plaza de Mayo a las 15:30 hs, en repudio al golpe genocida de 1976, bajo la consigna “No la Impunidad de Ayer y de Hoy”. Denunciamos el operativo que han puesto en marcha organizaciones alineadas con el gobierno nacional que intentan impedir la realización de nuestro acto. El Encuentro Memoria Verdad y Justicia ha realizado, en forma independiente de los gobiernos de turno, su acto en repudio al golpe genocida en forma ininterrumpida todos los 24 de marzo desde 1996. 30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTE!!!! ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Aportes para el debate: "La ley antiterrorista, antecedentes y actualidad"

miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Quiénes somos?

La Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo –CADeP-, es un organismo de derechos Humanos que tiene su nacimiento el 15 de mayo de 2009 gracias a un grupo de compañeros que (algunos pertenecientes a distintas organizaciones políticas y otros independientes), con años de experiencias en el ámbito de los derechos humanos y la lucha contra la represión a los luchadores populares, conformaron este nuevo espacio Nos aportar e intervenir directamente en la lucha de clases desde nuestro rol de organismo de derechos humanos, generando políticas concretas y aportando a la necesaria coordinación con organizaciones y militantes para ir generando espacios de doble poder y empujar desde nuestro aporte la lucha popular. Definimos el concepto de "derechos humanos" con un sentido amplio y dinámico, y entendemos imprescindible ir limitando y condicionando con el accionar antirrepresivo la política del Estado, siendo conscientes que la única posibilidad de vigencia plena de los derechos del pueblo es la derrota del capitalismo. En ese sentido tomamos la definición que diera nuestro compañero León "Toto" Zimerman, respecto a que "Los derechos humanos son los derechos que tiene el pueblo de hacer la revolución". Actualmente, a pesar de que la gestión de los Kirchner se ha querido autoproclamar el "gobierno de los Derechos Humanos", vemos que la situación en nada ha cambiado. Tras 6 años de gobierno los resultados hablan por sí mismos: más de mil casos de gatillo fácil, miles de militantes acusados penalmente, la sanción de la denominada "Ley Antiterrorista", la existencia de presos políticos, la mayoría de los genocidas libres y la desaparición forzada de Jorge Julio Lopez y Luciano Arruga. A fines del año 2006, un grupo de compañeros y compañeras, algunos pertenecientes a diversas organizaciones políticas y otros independientes, que en su mayoría formábamos parte desde años atrás de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), nos vimos obligados a diferenciarnos de dicho organismo en razón de profundas diferencias políticas y metodológicas. Fue así, que decidimos generar un nuevo espacio continuador de la lucha que veniamos llevando adelante durante tantos años, al que denominamos CorrepiSur. Hemos recorrido un largo camino desde aquel momento, se sumaron nuevos compañeros y organizaciones que venían de otras experiencias en la lucha contra la represión y por los derechos humanos y por ello entendimos entre todos que ha llegado el momento de encarar una nueva etapa, logrando una síntesis superadora que tome lo mejor de todos estos años de experiencia en la lucha antirrepresiva y lo conjugue con las nuevas necesidades que requiere el momento histórico, refundando para ello este organismo antirrepresivo y de derechos humanos, que desde ahora en mas pasará a llamarse CADeP (Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo). Tanto desde CORREPI en un primer momento, como desde CorrepiSur después, fuimos definiendo nuestro punto de vista sobre las particularidades de la lucha antirrepresiva en el marco del sistema capitalista, y en particular en la etapa post-dictatorial en nuestro país.. En distintos documentos se caracterizó la represión como inherente al sistema capitalista y como herramienta coercitiva del Estado burgués, que "independientemente del gobierno que lo administre y en tanto representante de los intereses de los sectores dominantes", necesariamente recurre (en proporciones variables y según el grado de consenso) a estrategias represivas como el gatillo fácil, las torturas, las detenciones arbitrarias y la persecución política con el objetivo de ejercer el control y el disciplinamiento social para garantizar la aplicación de sus políticas de hambre y exclusión. En ese contexto se producen permanentes violaciones a los derechos humanos como un accionar sistémico ejercido por el Estado, principalmente mediante la represión preventiva hacia los sectores más empobrecidos y marginados y la represión contra los luchadores populares. Históricamente el Estado ha sido consecuente con esta práctica, criminalizando la pobreza y persiguiendo a los luchadores populares utilizando a tal fin las distintas herramientas con las que ha contado. Es que, a fin de defender el orden social establecido y los intereses de los sectores dominantes, los sucesivos gobiernos no han dudado en utilizar todos los instrumentos a su alcance, desde la represión directa y el asesinato hasta la persecución judicial a partir de leyes creadas a la medida de la persecución política. Una de las primeras leyes promulgadas con el explícito fin de perseguir a los que llevaban adelante luchas reivindicativas es la ley 4.144 del año 1902, denominada "Ley de Residencia", complementada en 1910 con la ley 7.029 llamada "Ley de Defensa Social". Estas herramientas legales, junto con las prácticas represivas abiertas fueron un hito en la persecución a los oprimidos ya que, además de permitir la expulsión del país, llegaban a la pena de muerte. No es novedoso que el Estado sancione leyes a la medida de la persecución de la protesta social y política e históricamente se han creado y aplicado distintas figuras jurídicas a los que reclaman activa y firmemente por sus derechos, como así también se ha recurrido a los más atroces métodos de exterminio para imponer las políticas del Estado burgués. El punto más alto ha sido sin lugar a dudas el genocidio llevado adelante por la última dictadura, utilizando la doctrina de seguridad nacional como sostén ideológico y siguiendo el mandato estadounidense en plena guerra fría. En ese contexto las fuerzas armadas desplegaron su capacidad represiva contra un enemigo interno, que no era ni más ni menos que el pueblo y las organizaciones políticas revolucionarias. Sin embargo, desde el 10 de diciembre de 1983, que es cuando comienza el período que denominamos institucional, la política represiva del Estado ha tenido una clara continuidad, aunque reformulando el concepto de la doctrina de la seguridad nacional por un concepto de doctrina de la seguridad social. A partir de esa fecha, el rol de control social y preservación de las bases del sistema se va a desplazar desde las fuerzas armadas hacia las fuerzas policiales. Durante el período institucional, la represión de las fuerzas policiales se efectuó en un primer momento fundamentalmente sobre los pobres en general y sobre los jóvenes y los sectores en lucha en particular. Se explica ese cambio de enemigo interno, ya que se pasa del "enemigo real" de la década del 70', al "enemigo potencial" de estos tiempos, debido a que los pobres y los jóvenes tienen sobrados motivos para rebelarse y para darle sentido político a ese levantamiento. Además, al comenzar a gestarse la resistencia más organizada políticamente de los sectores en lucha, el Estado aplicó de manera brutal toda su fuerza para perseguir, encarcelar y asesinar a los luchadores. Teresa Rodríguez, Victor Choque, Anibal Verón, Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, Carlos "Petete" Almirón, entre otros asesinados por las fuerzas estatales, la existencia de presos políticos a lo largo del país, miles de causas penales contra militantes, han sido el resultado más visible de esa política. Y en este sentido los gobiernos de Raúl Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y Kirchner han sido claros exponentes, con sus matices, de la política de represión contra el pueblo. Desde 1983 a la fecha se profundizó la mano dura, a los fusilamientos de la policía se los llama "enfrentamientos"; a los ocupantes de tierras o viviendas, "usurpadores"; a los extranjeros pobres, "indocumentados"; a los niños "delincuentes infanto juveniles", a los luchadores populares "delincuentes", a los presos políticos "presos a secas", y a las organizaciones populares se las continúa catalogando de "terroristas", pero ahora con "ley" y todo. Actualmente, a pesar de que la gestión de los Kirchner se ha querido autoproclamar el "gobierno de los Derechos Humanos", vemos que la situación en nada ha cambiado. Tras 6 años de gobierno los resultados hablan por sí mismos: más de mil casos de gatillo fácil, miles de militantes acusados penalmente, la sanción de la denominada "Ley Antiterrorista", la existencia de presos políticos, la mayoría de los genocidas libres y la desaparición forzada de Jorge Julio Lopez y Luciano Arruga. Teniendo en cuenta que la represión institucional es una herramienta indispensable del Estado burgués, entendemos que la lucha antirrepresiva tiene un profundo contenido ideológico y que sólo tiene sentido enmarcada en la gran batalla del objetivo estratégico: la derrota del capitalismo. Sin embargo, una organización antirrepresiva y de derechos humanos no puede ocupar el rol protagónico en la construcción del proyecto del cambio revolucionario, ya que su ámbito es la lucha reivindicativa por los derechos humanos, en la cual, por otra parte, confluyen y conviven diversas visiones sobre las formas de construcción revolucionaria y la disputa por el poder. Pero lo que sí nos proponemos es no limitarnos a actuar con un carácter meramente defensivo, sino aportar e intervenir directamente en la lucha de clases desde nuestro rol de organismo de derechos humanos, generando políticas concretas y aportando a la necesaria coordinación con organizaciones y militantes para ir generando espacios de doble poder y empujar desde nuestro aporte la lucha popular. Definimos el concepto de "derechos humanos" con un sentido amplio y dinámico, y entendemos imprescindible ir limitando y condicionando con el accionar antirrepresivo la política del Estado, siendo conscientes que la única posibilidad de vigencia plena de los derechos del pueblo es la derrota del capitalismo. En ese sentido tomamos la definición que diera nuestro compañero León "Toto" Zimerman, respecto a que "Los derechos humanos son los derechos que tiene el pueblo de hacer la revolución". Estas definiciones son y han sido siempre el eje y la base de los acuerdos para construir con todos los compañeros y organizaciones que se acercaron a nuestro organismo. Estamos convencidos que la coordinación en la lucha antirrepresiva nos permite generar política en conjunto, entendiendo la misma como una herramienta de autodefensa popular y de intervención en la dinámica de lucha, buscando influir no sólo en un determinado segmento de los militantes organizados, sino en las masas "que son finalmente las que deciden el curso de la historia". Por estas razones, desde CADeP seguimos apostando a la pluralidad dentro del campo popular, llevando adelante la tarea común de confrontar la represión estatal con unidad, organización y lucha. CADeP seguirá llevando adelante el trabajo concreto que comenzamos hace años contra las políticas de gatillo fácil, la criminalización de la protesta y de la pobreza, y exigiendo la libertad de todos los presos políticos y la cárcel para los asesinos de ayer y de hoy. También como hasta ahora, impulsaremos activamente las diversas construcciones que integramos, como la Multisectorial "Chau Pozo", en la zona sur del conurbano, la Coordinadoras Antirrepresivas del Oeste, de La Matanza y el Encuentro "Memoria, Verdad y Justicia" a nivel nacional. Continuamos fieles a nuestra historia y con el compromiso renovado de enfrentar las políticas represivas del Estado y aportar a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados, convencidos de que hoy más que nunca el único camino sigue siendo la lucha.